Hace unos días tuve la alegría de encontrarme en la calle con un viejo amigo de la secundaria que no veía hacía mucho tiempo.
Mi amigo, llamémosle Juan a partir de ahora, luego de los saludos de rigor y la puesta al día necesaria, me planteó su malestar frente a las internas abiertas. Para Juan terminan definiendo las candidaturas los grandes aparatos partidarios y por eso me decía que siempre pasa lo mismo, eligen otros por los ciudadanos.
Él sostenía, por ejemplo, que la lista para diputados nacionales era algo que se había vendido a libro cerrado y que eso le quitaba legitimidad a la democracia.
La verdad es que me quedé preocupado y quería compartir con Uds. la sensación que dejó mi encuentro con Juan.
Se preguntarán entonces, ¿qué es lo que me quedó resonando de la charla que tuvimos? Fue la falta de conciencia cívica de mi antiguo compañero de escuela, porque argumentaba que no iba a votar mediante en la interna abierta aduciendo que favorece a los aparatos. ¡Cuando justamente es todo lo contrario! Las internas abiertas nos permiten abrir el juego a otros espacios representativos de pensamientos e ideas que enriquecen nuestra democracia. Porque todos podemos elegir a quién votar sin que un aparato lo imponga mediante la única intervención de sus afiliados.
El 5 de julio se van a realizar internas abiertas y obligatorias y esto no es sólo una obligación cívica para el ciudadano, sino también una oportunidad para participar e involucrarse. No solamente porque es una elección que tiene que ver con la ciudad en la que vivimos, sino porque es un deber de todos participar para que los grandes aparatos no tengan una incidencia definitiva en la elección y en el futuro de los santafesinos.
Simplemente, quería compartir esta preocupación acerca del desentendimiento electoral de Juancito con Uds. Si él es enemigo de los aparatos lo primero que tiene que hacer es votar y participar.
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